A veces, no tengo mucho que contarles a pesar de que ocurren miles de cosas a mi alrededor.
- KIARA
- 28 may 2022
- 1 Min. de lectura
A veces, no tengo mucho que contarles a pesar de que ocurren miles de cosas a mi alrededor.
Cuando descubrí que mi hermoso hijo tendría dificultades, se me vino el mundo abajo, lloré, me sentí culpable de muchas cosas y me amargue con todo.
Luego vino la calma, el conocimiento, entendiendo y la resiliencia. No ha sido un camino fácil y más cuando recibes más de un diagnóstico pero hemos podido salir adelante y hemos superado muchos obstáculos.
Siempre vi el futuro con bastante ansiedad, me preguntaba si se iba a poder desarrollar en el colegio como él esperaba, si se iba a sentir aceptado o acompañado en esta etapa llamada secundaria.

Realmente, ha sido una etapa transitoria bastante complicada, con muchos profesores que deben tratar de entender y comprender, con más cursos así como en la forma de como presentar trabajos y con más compañeros en el aula que quisiéramos por un tema de atención.
Este bimestre, se presentó con más cambios a nivel personal y con más reacciones propias de la adolescencia, aquellas que nos saca más canas y nos desgasta hasta un nivel máximo.
Realmente, no es nada fácil está etapa pero simplemente es otra más y hay que tomarlo de manera más zen, respirando profundamente para elegir las palabras adecuadas.
Es la "linda adolescencia" sólo que a su máxima expresión. Hay días excelentes, llenos de risas y juegos como antes, otros no tan alegres y con cambios de humor explosivos cuando lo logra lo que quiere, aquellos que me hace sentir que hemos retrocedido mil pasos pero hay que seguir remando.
Por él, siempre.
Un día a la vez.
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