✨Tranquila mamá ✨
- KIARA
- 20 jul 2020
- 2 Min. de lectura

Hoy, salí como 5 veces de la habitación para no perder lo tan preciado que tenemos (o deberíamos tener) las mamás y los papás, que es LA PACIENCIA.
Realmente, todo va muy bien con los cursos y las clases virtuales pero cuando toca matemáticas... PUM... debo estar preparada con casco y escudo, a pesar de haber temas que sí le encantan.
Y es que, hay días en el que el pequeño está súper conectado con buena disposición y otras, como el día de hoy, en las que puede pasar un avión por sus narices y ni lo nota, de mal humor o predispuesto al fastidio.
Pero la realidad es que vamos camino a los 11 años, no es tan pequeñito y realmente sabe que debe controlar su carácter y todo lo que esto conlleva.
Tiene años practicando técnicas de relajación y control de impulsos pero como bien dice la palabra es "impulsividad" neta, actúa sin pensar y constesta de una manera nada agradable.
Luego de un rato y al darse cuenta de que mamá empezaba a convertirse en She Hulk, reacciona y todos esos niveles bajan, se tranquiliza y regresa pero el quiebre y desgaste emocional, ya está hecho y esto es para ambos lados.
Muchos me escriben y me preguntan "Kiara, ¿cómo no pierdes la paciencia?" créanme que sí la pierdo.
Sólo que ahora, después de años, ya reconozco el punto exacto en donde ya no doy más. Ahí es cuando decido retirarme a otro ambiente para calmarme, respirar y pensar.
No es sencillo, a veces yo no estoy pasando por un buen momento o no me siento bien como para sobre llevarlo pero es la chamba que nos toca y hay que hacerla con la mejor disposición.
¿Qué podemos hacer antes de perder el control y que esto nos genere canas verdes?
Pues te cuento que es lo que hago...
-Relajarte y respirar hondo. En ciertos casos esto funciona bien, oxigenarte y darte un tiempito para pensar en lo que está sucediendo. Aunque si estás en un estado de enfado al total (y esto es a lo que no debes de llegar) difícilmente funcionará.
Así que te recomiendo lo siguiente:
-Retirarte del ambiente o habitación un momento para concentrarte en lo que sucede. Mi mejor amigo es el baño.
-Tener pensamientos positivo, por ejemplo, yo busco mi lugar feliz en el mundo y lo visualizo. Esto podría ayudarte a disminuir la intensidad de la emoción negativa.
-La música es mi mejor amiga. Me pongo los audífonos y escucho mi canción favorita al menos por un minuto.
Cuando estés más calmado y listo, regresa al ruedo, ponte a su nivel, es decir a su altura, para que pueda verte a los ojos y con voz calmada explícale la situación.
Recuerda darle pautas claras y directas. No lanzarle todo el discurso por qué se perderá en el camino. Ellos son pequeños espejos y aprenden de ti.
Pero lo más importante es que identifiques y entiendas tus propios estados de ánimo.
Créeme que esto ayuda mucho.
Un día a la vez.