✨Tiempo al tiempo✨
- KIARA
- 5 feb 2020
- 2 Min. de lectura

Aprender a atarse los pasadores de zapatos o zapatillas es algo que a todo niño le emociona ya que es un sinónimo de "Niño grande".
Es una habilidad que se adquiere con paciencia pero muchas veces no es "tan sencillo".
Cuando los pequeños están intentando aprender a hacerlo se frustran mucho, les resulta difícil y no consiguen lograrlo fácilmente.
En muchos casos los niños siguen practicando, los papás les cantamos canciones relacionadas al tema o les vamos narrando el cuento del conejito que entra a su escondite (cultura noventa y ser fan de FULL House 🤣) pero en nuestro caso no sucedió así.
Nunca fue algo impresionante o sencillo para el peque y es que cada vez que lo intentaba, se frustraba muchísimo, las zapatillas salían volando por la habitación y terminaba en frustración máxima así que decidí no estresarme y dejar que las cosas fluyan.
Y es que no sólo era no poder atarlo sino también estar un paso más atrás que sus amigos.
No todos los niños están listos para aprender a atarse los pasadores a la misma edad. La mayoría de los niños adquieren la destreza necesaria entre los 4 y los 6 años de edad.
¡El trabajo de psicomotricidad fina ayuda muchísimo!
Así que te dejo unos tips que encontré en el camino y en la web☺️
-Explícale que es algo que aprenderá en su momento, que no hay que sentirse mal si no lo logra a la primera. -Siéntate junto a él para que pueda copiar los movimientos. -Inventa una canción o cuento para que le genere curiosidad. -Pueden practicar con una zapatilla que no use o comprar el modelo de amarre en foam (lo pueden encontrar en las librerías) o hacerlo como proyecto, así se involucra en el proyecto. -La práctica hace al maestro, así que hay que ser constantes.
✔️Dato Importante
"Recuerden también que la lateralidad de los niños se instala sobre los 7 años, la posibilidad de la copia de patrones invertidos, (personas zurdas) después de los 8 ó 9 años, cuando pueden representar en su cerebro la inversión de los movimientos de la persona que los realiza frente a a ellos".
Con paciencia y perseverancia podremos acompañarlos en este aprendizaje que los hará sentir grandes y orgullosos. El año pasado, en diciembre, mi niño lo logró sin tanto estrés y presión (es fan de las zapatillas con velcro) y como jugando se sentó con su prima mayor (a la que ama con locura y admira a mil) y lo hizo.
Así que ánimo!