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Un líder en casa

  • Foto del escritor: KIARA
    KIARA
  • 26 sept 2021
  • 4 Min. de lectura

Comandar situaciones le viene desde muy pequeño, siempre intentó ser el que guiaba y dictaminaba cualquier actividad, era aventurero y se atrevía a hacer cosas que otros dudaban por vergüenza e iba armando historias para jugar sobre la marcha con gran creatividad.


A veces se le pasaba la mano ya que cuando las cosas no salían como él quería pues simplemente hacia “BOOM”.


Pensaba que era muy competitivo y que le gustaban las cosas de cierta manera, a su manera, pero con la llegada del diagnostico y visitas al psicólogo, descubrí que esa competitividad era también parte de su TDAH y de su impulsividad.


Siempre tenía que ser el centro de atención y comandar los juegos, de lo contrario se frustraba mucho y el llanto comenzaba. Y cuando no comandaba pues simplemente se daba media vuelta y se aislaba.


Era una conducta un tanto incómoda para todos desde los pequeños hasta para los papás que pensaban que simplemente era un niño mega engreído. Hasta este punto no tenía idea de cómo ayudarlo.


Ahora valgan verdades, mi enano al ser hijo único pues la atención fue total y digamos que eso no ayudo, felizmente tiene primos contemporáneos que le ponen una sazón diferente a su vida y son puntos de referencia.


Pero mandar y dar órdenes en realidad, no es ser líder. Considero que el liderazgo bien guiado puede llegar a ser sumamente bueno, sobre todo cuando empiezan a tener asignaturas en el colegio y en la vida misma ya que conforme vayan creciendo irán descubriendo situaciones en los que deberán tomar la batuta.


Se trata más bien de abrir los ojos y descubrir las cosas buenas que pueden presentarse y potenciarlas.


Pero y es un gran PERO, mi hijo ha llegado a una edad en la que se frena, entró en la adolescencia y la vergüenza empezó a hacerse frente sobre todo en temas que no domina o no se siente seguro. Es decir, el otro lado de la moneda.

Nuestra experiencia con las clases cuando asistía de manera presencial eran un caos, simplemente se paraba constantemente, se iba del salón a dar una vuelta y cuando algo no sabía simplemente buscaba otra cosa con que distraerse imponía sus deseos. Cuando llegó la virtualidad empezó a esconderse de la cámara web, no quería participar por temor a equivocarse y que los demás generaran una opinión al respecto, su espalda empezó a encorvarse y bajar la voz al hablar.


~ ¿Qué le pasó a ese niño intrépido de que les contaba? ~


Pues aún anda medio escondido y digamos que el poco tiempo que tengo, el cansancio y el estrés que manejo no ayudan mucho. Al principio me desesperé al verlo “metido en su caparazón” pero nadie nace sabiendo así que me mentalicé y puse manos a la obra.


Empecé a guiarlo, a enseñarle que si el no se pone las pilas los demás pasaran sobre él, no tendrá dominio en ciertas situaciones y a nivel académico no puede dejar que pase eso. Está a puertas de entrar a primero de secundaria y conforme pasen los años la competitividad será mayor pero debe liderar las situaciones de una manera correcta y asertiva. Justo hace un mes, le tocó un trabajo grupal, con 3 compañeros que solo ha visto por cámara web…

Ninguno decía nada y cuando le preguntaba como iba el trabajo me decía que no había avance y solo podía recordar mis épocas escolares, aquellas que hasta limpiaba la pizarra para ganarme un punto extra y subir mi promedio.


Así que le aconsejé crear un grupo y avisarles a sus compañeros cual era su fin. Felizmente la captó rápido y sus amigos también, pero pasaban los días y nada… silencio absoluto.


Le conté alguna que otra historia de mis épocas de uniforme escolar y como esto, le iba a ayudar cuando entre a la secundaria y solito me dijo “Mami y si les digo que elijan una parte y dividimos el trabajo”, mis ojos se iluminaron al ver que empezaba a salir de ese “caparazón”.


Y así empezó, cambió la imagen del grupo, designó tareas y turnos para exponer, me pidió ayuda con su presentación en cuestión de diseño y se le ocurrió hacer una breve introducción de los participantes del grupo con sus fotos, propuso que cada uno exponga sus ideas para el trabajo y los animó a no tener vergüenza al hablar.

Lideró al grupo y les dio ánimo para seguir practicando a pesar de su inseguridad. Cuando llegó el día de la exposición, se trabó un poco, los nervios le ganaron a pesar de haber practicado por días. Sus compañeros le dijeron que lo había hecho muy bien, es decir, recibió lo que él había dado, ánimos. En casa puede él expresar sus ideas, contar lo que piensa, compartir sus sentimientos y desarrollar sus talentos. Aún está en proceso de aprender a manejar frustraciones y resolver problemas de forma asertiva. Saber respetar turnos e ideas de los demás. Con problemas de manejo de frustración e impulsividad es un tanto complejo, pero no imposible de trabajar.

Hay que fortalecer la autoestima, respetar su propio ritmo reconociendo y aprendiendo sus propias limitaciones. Tanto él como yo, a su vez, enseñarle que es bueno competir, pero también que cada niño tiene un ritmo diferente y que eso es normal, a ser generoso y comprensivo.


“El liderazgo se incentiva, mas no se impone. Se debe estimular el pensamiento lateral: enseñar a los niños que hay opciones diferentes para resolver un mismo problema.

Un niño líder no es el que más sabe de un tema, el que impone su opinión o saca ventaja constantemente a sus compañeros.

Un líder es quien cumple con sus obligaciones, termina a tiempo sus deberes, es reflexivo acerca de lo que aprende, ayuda a sus compañeros a lograr los objetivos de la clase y respeta a sus profesores.

El niño líder respeta las normas establecidas y la opinión de sus pares. Sólo así podrá convertirse en un modelo positivo a seguir.

El líder busca consensos, fomenta acuerdos, aplica la mediación, toma decisiones que benefician a su grupo y a la organización. Un jefe "manda", un gerente "lidera". Lograr este perfil del líder adulto, requiere que el niño aprenda, tempranamente, a valorar y respetar a sus compañeros y profesores, tanto como a sus padres.


Fuente: educapuntes.blogspot.com

 
 
 

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