Rutinas y más rutinas...
- KIARA
- 1 abr 2023
- 2 Min. de lectura

Las rutinas son fundamentales en la crianza de nuestros hijos, estos les ayudan a gestionar mejor sus actividades, a "ordenarse" y poder organizar mejor sus tiempos.
Cómo dice la Fundación Cantabria Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad o Fundación CADAH, "Cuando hablamos de hábitos y rutinas hablamos de automatización de conductas; los niños con TDAH tienen muchísima dificultad para automatizar conductas y esto tiene que ver con el retraso en el desarrollo del lenguaje interno.
El lenguaje interno es la guía interna que regula la conducta humana y que nos permite, entre otras cosas, poder realizar tareas complejas que requieren varios pasos.
La automatización de conductas nos permite realizar dichas tareas con un alto grado de eficacia y un mínimo "desgaste". Cuando llevamos un tiempo realizando un mismo hábito o actividad cotidiana, llegamos a automatizarla por la repetición ordenada de esa cadena de conductas y ya no ocupa espacio en nuestra mente, de tal manera que mientras realizamos una actividad somos capaces de realizar otra de manera simultánea".
Es por eso que es tan importante, trabajar los hábitos y rutinas desde muy pequeñitos, y en nuestro blog hemos compartido diversas técnicas para ayudarlos a organizarse, pero, ¿Qué sucede cuando ya llegan a la adolescencia, ¿Cuándo en teoría sus rutinas ya deberían estar automatizadas? y Clara-mente pareciera que todo lo que hemos trabajo por años, "PUM" se esfumó.
Y es que entre el ímpetu de la edad o la nueva etapa en la que están y la sintomatología del TDAH es un mundo.
Así como sobrellevar los cambios de humores y el sentir que los papás estamos en contra o en desacuerdo con lo que ellos piensan.
Acá llega el popular y clásico “Es que tú no me entiendes”.
En nuestro caso ha sido regresar a lo básico, a tener que poner en una pizarra todas sus actividades, así como recordarle la hora de dormir (ya que a mi adolescente le cuesta muchísimo cerrar el ojo), es estar ahí pero sin estarlo por que al fin y al cabo, se trata de enseñarles a ser independientes y valerse por ellos mismos.
Ahora, lo positivo de esta etapa, es que ya son más conscientes de las cosas y de las consecuencias de no cumplir con sus obligaciones, aunque en mi caso, debo admitir que he perdido la paciencia más de una vez.
Que frustración se llega a sentir por un lado y por el otro, es recordar cuando yo tenía esa edad, es ahí cuando me planteo la idea del “Que hubiera querido yo en esa época”, o “como me hubiera gustado que me corrigieran”, por que a la larga no es que no se den cuenta que están comportándose mal sino es que están en otra frecuencia.
Así que…
Los hijos son de la vida y llegará el día en que deberán volar solos por el mundo y deben estar preparados.
Es regresar a lo básico, escucharlos y tener más paciencia… sí … mucha más.
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