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Yo lo dejo ser

  • Foto del escritor: KIARA
    KIARA
  • 10 ene 2018
  • 5 Min. de lectura

Un escrito para Mamás Blogueras Peruanas

Desde que era niña siempre escuche que el azul era para niños y el rosa para niñas, escuche que las niñas no pueden jugar de la misma manera que los niños y mil cosas más.

Pero desde que tengo uso de razón, mi mamá es decir la #NonnaEspacial siempre me dejo jugar con todo lo que estuviera a mi alcance, recuerdo que era fanática de la Barbie y que cada navidad recibía algo de ella ya sea una casa, muñecas, ropa o algo relacionado. Pero una de las cosas que más recuerdo es un carro, uno rosa pero de modelo VW y que jugaba de arriba para abajo con él. Tengo tantos recuerdos de mis juguetes así como recibía barbies recuerdo que mi tío me regalo un peluche de ALF y fue lo máximo.

Creo que siempre tuve el instinto maternal, jugaba con mis muñecas y las paseaba en coches, amaba mis vestidos y color el rosa aunque los años mute al negro. Hoy conversando con mi mami me comentó que mi hermano mayor me llevaba a jugar y que siempre copiaba a mi hermana mayor y que cuando nací llegué a un cuarto color rosado es decir crecí con ese color. En esa época no elegía mi ropa simplemente me vestían de una forma determinada pero siempre con la libertad de jugar con lo que quisiera así sea trepar árboles o agarrar los juguetes de mi hermano mayor como los de Star Wars o hasta agarrar las especies y menestras de la cocina para simplemente jugar.

Siempre nos indicaron que las niñas no podían estar donde estaban los hombres (costumbres de familia grande) pero mi familia paterna viene de circo y de gran cantidad de integrantes y los juegos ahí eran diferentes.

En casa la historia era otra, no salíamos a jugar al parque porque no había uno a los alrededores, no habían amigos de cuadra porque la zona aún no tenía habitantes cercanos, siempre jugábamos con los primos que por ahí llegaban o entre nosotros pero mis hermanos me llevan algo de 10 años.

Pero no tengo recuerdo de que me hayan prohibido jugar con algo en particular. A lo que va este post y es que hace unos días mi sobrina, la mayor le prestó a #LittleF un Ken pues él le llamó la atención, quedo impactado por que tenía cabello y facciones completamente diferentes y obvio venía con calzoncillos!

Al principio le puso de nombre Patricio (aún no sé porque) pero al transcurso de la tarde se quedó observándolo detenidamente y le pregunté si se había percatado de que tenía el mismo tamaño de sus muñecos los Titan y fue ahí cuando sus ojitos se abrieron y empezó a generar un discurso nuevo, un nuevo guion, empezó a relatar que él Ken podría ser como Peter Parker sin el traje o un Bruce Banner antes de convertirse en Hulk, la idea del juego se volvió muy versátil. Esto me hizo recordar la época en donde mi niño tenía 3 años y era mega fanático de Toy Story y tenía todos los personajes pero cuando llegaba a buscar a Jesse, la vaquera, las vendedoras nos miraban con ¡una cara de desconcierto!

No le veo nada de malo que juegue con muñecos o muñecas ni con artículos que son considerados femeninos. Pero si me llamó la atención que la gente en la calle volteara a verlo como bicho raro y que de misma manera me vean a mí y más aún con descaro.

No me caracterizo por ser un pan dulce cuando se meten con mi niño y realmente me importa tres pepinos si tengo que aclarar puntos por más que no me los piden y es que esas miradas generan incomodidad e inseguridad en mi hijo. Y eso hice en una excursión por el súper mercado, si fue incomodo pero no había de otra, me senté en el piso y le expliqué a mi pequeño Hulk que hay juguetes que están creados y, en teoría, diseñados para niñas y otros para niños pero que eso no significaba que no podía jugar con ellos. Eso nos trajo a una conversación un poco más profunda ya que empezó a analizar un poco más sobre los juguetes en general, de porque las cocinas de juguete siempre tienen una niña en las cajas y no niños, el tema de los colores definidos y como sus compañeros en algún momento lo fastidiaban por jugar con sus amigas a las chapadas.

Felizmente sabe que nosotros lo apoyamos y trato de no crear estereotipos y me dijo una vez que terminé de decirle sobre la teoría de los juguetes, que no le importaba lo que dijeran de él y que si lo molestaban pues él seguiría jugando (Eso hizo que se inflara mi corazón de orgullo)

Así como cuando llegó a la conclusión que le gusta el color morado en polos y también fue criticado por eso pero felizmente lo manejó muy bien!

Hubo un tiempo largo en primer grado y parte de segundo en que los compañeros lo molestaban porque a él no le gustaba el futbol y como todos lo hacían y a él no le agradaba pues jugaba con sus compañeras a las chapadas o escondidas. Esto generó ciertos comentarios como de que él no podía jugar con ellas porque esto lo convertía en niña y en ese momento le causó un fastidio y vergüenza que al final no jugaba con nadie. Este año ya más maduro y concientizado con el tema y creo que a la prepo le empezó a gustar el futbol, participó más con sus compañeros para lograr integrarse al grupo y funcionó.

En casa tenemos la idea de libertad, él escoge los juguetes que le gustan y la ropa. No existe el “Los niños no lloran”, “Eres macho así que aguanta si te duele” “A las niñas no se les pega si te molesta pero si es un niño pues defiéndete”. Trato de ser general en los términos como decirle que todos lloramos si nos duele algo y que es normal porque expresamos a través del llanto dolor o pena, Si te molestan pues diles que no te agrada y si te agreden busca ayuda simplemente NO SE LE PEGA A NADIE.

Los estereotipos son creados por los padres y lo hacemos desde que nacen eligiendo la mayoría de su ropita con colores fijos, luego son los profesores y la sociedad en general con el pasar del tiempo. Mi hijo en casa ayuda en la cocina así como con tareas domésticas, para él es normal que papá sea el que cocine y no mamá porque no le gusta.

Cada uno es libre de criar a sus hijos como les parece el resultado de esa crianza la veremos a lo largo de los años pero si me fastidia que si ven a un niño al cual no conocen ni saben su historia sea criticado.

Yo lo dejo ser, lo dejo elegir sus amigos, le dejo abrazar a sus amigos si así lo siente, dejo que se exprese pero lo corrijo cuando se pasa de la raya, dejo que elija su color favorito y le compro la ropa que le gusta y si le sugiero algo pues simplemente lo considera, dejo que juegue con lo que quiera y que dibuje igual.

A la fecha ya dejó el muñeco a un lado, junto a sus otros muñecos, pasó la curiosidad y novedad.

Yo lo dejo ser.

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