Rabieta para él y un balde de agua fría para MI!
- KIARA
- 28 abr 2017
- 5 Min. de lectura

No les ha pasado que quisieran meter la cabeza en un balde agua helada cada vez que los enanos hacen una rabieta?
Pues ese es mi caso.
Mamá de uno dicen que es fácil (algunos tienen suerte y son unos angelitos) en mi caso #LittleF tiene carácter fuerte, es decidido cuando desea algo y no para hasta conseguirlo (esperemos le dure hasta grande) se frustra y lo no tolera muy bien. Esto también fue un indicativo para su diagnóstico.
Empezó con sus crisis a los 4 años cuando algo no le salía bien como un dibujo o un juego, se frustraba mucho, tiraba todo por todos lados, pataleaba y golpeaba lo que estaba a su paso. Al principio no sabía qué hacer, me sentía mal por no saber cómo manejar esa situación y al final él se daba cuenta de mi cara de desconcierto y solo lloraba y venía a mis brazos. Decidí que era hora de buscar ayuda con una psicóloga y luego de algunas evaluaciones empezó sus terapias emocionales para ayudarlo a manejar esas cositas que le hacían perder el control y claro a mí también. Llevamos varios meses de terapia (y seguimos…) y me enseñó muchísimo de cómo hablarle y sobre todo a saber identificar cómo eran las rabietas por frustración y rabietas por engreimiento que increíblemente #LittleF sabía a la perfección como calmarse solo.
Una de las técnicas que nos enseñaron y aunque debo admitir que cada especialista tiene su punto de vista y forma de trabajo con los niños ya que cada que es un mundo diferente a mí en forma particular me han funcionado la técnica invasiva. Hay muchas razones por las que los niños tienen berrinches. Por ejemplo, “muchos niños con TDA /TDAH no comprenden el concepto de ‘después’. Es ahora o ahora”. Les resulta muy difícil mantener a la espera sus deseos y necesidades. Son niños y todavía tienen que aprender a calmarse o a expresar de forma adecuada sus necesidades y emociones. También pueden sentirse abrumados por acontecimientos externos, como demasiado ruido o excitación en una fiesta… Todos estos síntomas juntos hacen muy difícil mantener la calma en situaciones de estrés, miedo o ansiedad. Lo primero que debemos hacer es identificar la fuente del problema y hablar con tu hijo sobre las consecuencias negativas del mal comportamiento. Da el siguiente ejemplo: “Si gritas y lloras cuando apague la tele, hoy no volverás a verla.” Habla a tu hijo en tono suave y calmado, reconociendo sus sentimientos y respetándolos. Una vez que lo hayas escuchado, habla de algo completamente diferente y distráelo (esto funciona muy bien con los más peques).
Si continua con la rabieta pues a veces es mejor ignorarla “A veces, la mejor reacción a una rabieta es no reaccionar”,. Esto se debe a que “incluso la atención negativa es atención, y supone un ‘premio’ a su comportamiento.” Así que no dar “audiencia” a tu hijo puede acortar su rabieta.
Si tu hijo tiene una rabieta en pleno supermercado -y no hay mucha gente alrededor- déjala con su rabieta. “No importa que los demás te miren. Sólo recuerda que no prestar atención a ese comportamiento ayudará a apagarlo”.
Los niños con TDA /TDAH tienen problemas con las transiciones. Pueden tener un berrinche cuando hay que marcharse del lugar de juegos o abandonar su video juego para ir a cenar. “Es difícil dejar de hacer cosas agradables, sobre todo si es para hacer algo que no es divertido.”
Aquí es donde los recordatorios son clave. Por ejemplo, recuerda a tu hijo que dentro de 30, 15, 10 y 5 minutos, tendrá que ir a cenar. Fija también consecuencias en caso de incumplimiento, como no jugar después de la cena, o jugar 15 minutos en lugar de 30 (o directamente, prohibir los video juegos antes de la cena) y si logra controlarse pues felicítalo los peques siempre responderán positivamente ante un estímulo positivo. Dile lo orgulloso que estás por haberse controlado.
En mi caso #LittleF algunas veces no puede controlarse y aunque seguimos trabajando en eso esta técnica me funciona muy bien en casos un poco más complicados.
Contención física: Cuando le sale mal ya sea una torre, un dibujo o alguna actividad y empieza a golpearse o golpear cosas pues es simple déjalo botar la frustración que siente en ese momento (no olvidemos que nosotros los adultos también nos frustramos y sin darnos cuenta también hacemos una mini rabieta ya sea con las palabra o gestos) pero abrázalo fuerte para contenerlo unos 20 a 30 segundos que sepan que estás ahí, sin decir más solo abrázalo. Esto genera seguridad y protección.
No todos los nenes son iguales como les digo cada uno es un mundo diferente y pueden reaccionar de diferente manera pero ninguno vino con manual y esto de ser padres es una aventura en la que aprendemos todos días. Muchas otras veces la sensación de frustración puede ser manejada de una manera sencilla y tenemos que tener en cuenta que para ellos un problema pequeño pueden ser gigantescos. Una forma de ayudarles sin dejar que nos manipulen (Los enanos son súper inteligentes) es hablarles claro a una pequeña distancia y a su altura así estaremos demostrándoles que SI los miramos y prestamos atención y la dirección del mensaje llegará sin distracciones. Usar un tono amable pero directo para que entiendan lo que queremos decirles. Si ellos no pueden avanzar con la actividad podemos acercarnos por detrás (sin que vean nuestro rostro) y dirigirlos o enseñándoles cómo hacerlo (enseñar no es lo mismo que hacerlo por ellos) Funciona también el famoso “Tiempo fuera”
En caso de llanto extremo, para prevenir o disminuir la “pataleta”, es recomendable buscar un lugar en el que el niño pueda llorar, sin dañarse (sillón, colcha, silla), acompañándolo y evitando que se retire de ahí. Se puede sentar al niño en una silla cómoda o dejarle acostado en un sillón. El adulto se sienta frente a él, haciendo un gesto simple con la mano para que se calme (como el gesto de stop). Si el niño intenta salir, se le fuerza suavemente a permanecer en el lugar (por eso mientras más cómodo, mejor). A esta técnica le llamaremos “silla fría”, pues su objetivo es enfriar la rabia y la agitación, no necesariamente eliminarla, sino que dejarla en un nivel que no sea incómodo para el ambiente. El efecto, generalmente en pocas aplicaciones, es que el niño llore, pero disminuya los movimientos o agresiones, se module y pueda volver a otra actividad.
Hay que invertir tiempo, energía, amor y paciencia. Tolerar el llanto y la propia frustración son las herramientas fundamentales del adulto para ayudar a su hijo.
Y como siempre digo animo y buen humor que los nenes que estamos criando son el futuro.
Con amor, respeto y compresión todo mejora y recuerden que son seres increíbles!
https://tdahvitoriagasteiz.com/2013/10/14/tdah-infantil-9-consejos-para-controlar-las-rabietas/
https://autismodiario.org/2011/12/03/berrinches-rabietas-y-perdidas-del-control-manejo-emocional-en-ninos-con-autismo-%E2%80%93-parte-iii/